martes, 7 de febrero de 2017

Capítulo 4 - Verso 10

Estando liberadas del apego, el temor y la ira, estando totalmente absortas en Mí y refugiándose en Mí, muchísimas personas se purificaron en el pasado mediante el conocimiento acerca de Mí, y de ese modo todas ellas alcanzaron el estado de amor trascendental por Mí.

SIGNIFICADO
Como se explicó anteriormente, a una persona que está demasiado afectada por lo material, le resulta muy difícil entender la naturaleza personal de la Suprema Verdad Absoluta. Por lo general, la gente que está apegada a la concepción corporal de la vida se encuentra tan absorta en el materialismo, que le resulta prácticamente imposible entender que el Supremo puede ser una persona. Esos materialistas ni siquiera pueden imaginar que existe un cuerpo trascendental que es imperecedero, que está colmado de conocimiento y que es dichoso eternamente. Bajo el concepto materialista, el cuerpo es perecedero, está colmado de ignorancia y es completamente desdichado. Por lo tanto, cuando a la generalidad de la gente se le informa de la forma personal del Señor, mantienen en mente esa misma idea corporal. Para esos hombres materialistas, la forma de la gigantesca manifestación material es lo supremo. En consecuencia, ellos consideran que el Supremo es impersonal. Y, como están demasiado absortos en lo material, los asusta el concepto de retener la personalidad después de liberarse de la materia. Cuando se les informa que la vida espiritual también es individual y personal, sienten temor de volverse personas de nuevo, a raíz de lo cual prefieren, naturalmente, una especie de fusión con el vacío impersonal. Ellos suelen equiparar a las entidades vivientes con las burbujas del océano, las cuales se funden en el océano. Ésa es la máxima perfección de la existencia espiritual que se logra sin personalidad individual. Es una especie de etapa aterradora de la vida, desprovista del conocimiento perfecto de la existencia espiritual. Además, hay muchas personas que no pueden entender en absoluto la existencia espiritual. Agobiadas por muchísimas teorías y contradicciones de diversos tipos de especulación filosófica, se hastían o se disgustan, y concluyen neciamente que no hay ninguna causa suprema y que, en definitiva, todo es un vacío. Esta clase de personas se hallan en una condición enferma de la vida. Algunas personas están demasiado apegadas a lo material y, por consiguiente, no le prestan atención a la vida espiritual; otras quieren fundirse en la suprema causa espiritual; y otras no creen en nada, ya que por desesperación están disgustadas con toda clase de especulaciones espirituales. Esta última clase de hombres se refugian en alguna clase de embriagante, y sus alucinaciones sentimentales se aceptan a veces como visión espiritual. Uno tiene que deshacerse de todas las tres etapas de apego al mundo material: el descuido de la vida espiritual, el temor de una identidad personal espiritual y el concepto de vacío que surge de la frustración en la vida. Para librarse de estas tres etapas del concepto material de la vida, uno tiene que refugiarse por completo en el Señor, guiado por el maestro espiritual genuino, y seguir las disciplinas y principios regulativos de la vida devocional. La última etapa de la vida devocional se denomina bhava, o amor trascendental por Dios.

Según El Bhakti-rasamrta-sindhu (1.4.15–16), la ciencia del servicio devocional:

"Al principio, uno debe tener un deseo preliminar de autorrealizarse. Eso lo llevará a uno a la etapa de tratar de asociarse con personas que estén elevadas espiritualmente. En la siguiente etapa, uno es iniciado por un maestro espiritual elevado y, bajo la instrucción de él, el devoto neófito comienza el proceso del servicio devocional. Mediante la ejecución del servicio devocional bajo la guía del maestro espiritual, uno se libera de todo apego material, logra estabilidad en la autorrealización y adquiere un gusto por oír hablar de la Absoluta Personalidad de Dios, Sri Krsna. Ese gusto lo lleva a uno más adelante en el apego por el estado de conciencia de Krsna, que madura hasta volverse bhava, o la etapa preliminar del amor trascendental por Dios. El verdadero amor por Dios se denomina prema, la etapa más elevada y perfecta de la vida". En la etapa de prema existe una dedicación constante al trascendental servicio amoroso del Señor. De modo que, mediante el lento proceso del servicio devocional, bajo la guía del maestro espiritual genuino, uno puede alcanzar la máxima etapa, liberándose de todo apego material, del temor de la personalidad individual espiritual y de las frustraciones que culminan en el vacío filosófico. Así, finalmente uno puede llegar a la morada del Señor Supremo.

lunes, 6 de febrero de 2017

Capítulo 4 -Verso 9

¡Oh, Arjuna!, aquel que conoce la naturaleza trascendental de Mi aparición y actividades, al abandonar este cuerpo no vuelve a nacer de nuevo en este mundo material, sino que alcanza Mi morada eterna.

Comentario de Srila Prabhupada:

El descenso del Señor desde su morada trascendental ya se explicó en el verso seis. Aquel que puede entender la verdad de la aparición de la Personalidad de Dios ya está liberado del cautiverio material, y, por ende, regresa al Reino de Dios inmediatamente después de dejar el presente cuerpo material. Que la entidad viviente se libere del cautiverio material no es fácil en absoluto. Los impersonalistas y los yogis logran la liberación, únicamente después de muchas dificultades y muchísimos nacimientos. Incluso entonces, la liberación que logran —el fundirse en el brahmajyoti impersonal del Señor— es únicamente parcial, y existe el riesgo de regresar a este mundo material. Pero el devoto, por el simple hecho de entender la naturaleza trascendental del cuerpo y las actividades del Señor, alcanza la morada del Señor después de terminar con este cuerpo, y no corre el riesgo de regresar a este mundo material. En El Brahma-samhita (5.33) se afirma que el Señor tiene muchísimas formas y encarnaciones: advaitam acyutam anadim ananta-rupam. Aunque existen muchas formas trascendentales del Señor, aun así son la misma y única Suprema Personalidad de Dios. Uno tiene que entender este hecho con convicción, aunque a los eruditos mundanos y filósofos empíricos les resulte incomprensible. Como se dice en los Vedas (El Purusa-bodhini Upanisad):

"Con muchísimas formas trascendentales, la única Suprema Personalidad de Dios está eternamente activa, en relaciones con Sus devotos puros". Esta declaración védica la confirma el Señor personalmente en este verso del Gita. Todo aquel que acepte esta verdad —al amparo de la autoridad de los Vedas y de la Suprema Personalidad de Dios— y que no pierda el tiempo en especulaciones filosóficas, alcanza la etapa más elevada y perfecta de la liberación. Por el simple hecho de aceptar esta verdad en base a la fe, uno puede lograr la liberación sin ninguna duda. La versión védica tat tvam asi se aplica de hecho en este caso. Cualquiera que entienda que el Señor Krsna es el Supremo, o que le dice al Señor: "Tú eres el Brahman Supremo, la Personalidad de Dios", es seguro que se libera instantáneamente y, en consecuencia, su participación de la asociación trascendental del Señor queda garantizada. En otras palabras, un devoto del Señor que sea así de fiel logra la perfección, y eso lo confirma la siguiente aseveración védica:

"Uno puede lograr la etapa perfecta de liberarse del nacimiento y la muerte, por el simple hecho de conocer al Señor, la Suprema Personalidad de Dios, y no hay otra manera de lograr esa perfección" (El Svetasvatara Upanisad 3.8). Que no haya ningún otro recurso significa que cualquiera que no entienda que el Señor Krsna es la Suprema Personalidad de Dios, es seguro que se halla sumido en la modalidad de la ignorancia y, por ende, no logrará la salvación por el simple hecho de —digámoslo así— lamer la botella de miel por fuera, o interpretar El Bhagavad- gita según la erudición mundana. Esos filósofos empíricos puede que asuman papeles muy importantes en el mundo material, pero no se vuelven necesariamente merecedores de la liberación. Semejantes eruditos engreídos tienen que esperar que les llegue la misericordia sin causa del devoto del Señor. Por consiguiente, uno debe cultivar conciencia de Krsna con fe y conocimiento, y, de esa manera, lograr la perfección.

domingo, 5 de febrero de 2017

Capítulo 4 - Verso 8

Para redimir a los piadosos y aniquilar a los infieles, así como para restablecer los principios de la religión, Yo mismo aparezco milenio tras milenio.

Comentario de Srila Prabhupada:

De acuerdo con El Bhagavad-gita, un sadhu (hombre santo) es un hombre con conciencia de Krsna. Puede que una persona parezca ser irreligiosa, pero si posee a plenitud las cualidades del estado de conciencia de Krsna, se le debe considerar un sadhu. Y duskrtam se le aplica a aquellos que no les interesa el estado de conciencia de Krsna. Aunque esos infieles, o duskrtam, estén adornados con educación mundana, se los describe como necios y lo más bajo de la humanidad, mientras que a una persona que esté dedicada al cultivo de conciencia de Krsna en un ciento por ciento se la acepta como sadhu, aunque no sea ni erudita ni muy culta. En lo que se refiere a los ateos, no es necesario que, para destruirlos, el Señor Supremo aparezca tal como es Él, como hizo en el caso de los demonios Ravana y Kamsa. El Señor tiene muchos agentes capaces de eliminar demonios. Pero el Señor desciende especialmente para tranquilizar a Sus devotos puros, que siempre están acosados por las personas demoníacas. El demonio hostiga al devoto, aunque este último resulte ser pariente suyo. Si bien Prahlada Maharaja era hijo de Hiranyakasipu, no obstante su padre lo persiguió; aunque Devaki, la madre de Krsna, era hermana de Kamsa, ella y su esposo, Vasudeva, fueron perseguidos, sólo porque Krsna les iba a nacer a ellos. De manera que, Krsna apareció principalmente para salvar a Devaki antes que para matar a Kamsa, pero ambas acciones se realizaron simultáneamente. Por eso se dice aquí que el Señor aparece en diferentes encarnaciones para redimir al devoto y eliminar a los infieles demonios.

En El Caitanya-caritamrta de Krsnadasa Kaviraja, los versos siguientes (Madhya 20.263–264) resumen estos principios de la encarnación:
  
"El avatara, o encarnación de Dios, desciende del Reino de Dios con el fin de llevar a cabo la manifestación material. Y esa forma en particular de la Personalidad de Dios que así desciende se denomina encarnación o avatara. Esas encarnaciones están en el mundo espiritual, el Reino de Dios. Cuando ellas descienden a la creación material, adoptan el nombre de avatara".

Hay varias clases de avataras —tales como los purusavataras, los gunavataras, los lilavataras, los sakty- avesavataras, los manvantaravataras y los yugavataras—, todos los cuales aparecen por todas partes del universo en el momento programado. Pero el Señor Krsna es el Señor primordial, el manantial de todos los avataras. El Señor Sri Krsna desciende con el propósito específico de mitigar las angustias de los devotos puros, que están muy ansiosos de verlo en Sus pasatiempos originales de Vrndavana. Por consiguiente, el propósito principal del avatara de Krsna consiste en satisfacer a Sus devotos puros.


El Señor dice que Él Mismo se encarna en cada milenio. Eso indica que Él también se encarna en la Era de Kali. Como se declara en El Srimad-Bhagavatam, la encarnación de la Era de Kali es el Señor Caitanya Mahaprabhu, quien propagó la adoración de Krsna mediante el movimiento de sankirtana (el canto en congregación de los santos nombres), y difundió el cultivo de conciencia de Krsna a todo lo largo de la India. Él predijo que esta cultura del sankirtana se difundiría por el mundo entero, de pueblo en pueblo y de aldea en aldea. Al Señor Caitanya, en Su carácter de encarnación de Krsna, la Personalidad de Dios, se le describe de un modo secreto, mas no directo, en las secciones confidenciales de las Escrituras reveladas, tales como los Upanisads, El Mahabharata y el Bhagavatam. A los devotos del Señor Krsna los atrae mucho el movimiento de sankirtana del Señor Caitanya. Este avataran del Señor no mata a los infieles, sino que los redime mediante Su misericordia sin causa.

sábado, 4 de febrero de 2017

Capítulo 4 - Verso 7

Cuando quiera y dondequiera que haya una declinación en la práctica religiosa, ¡oh, descendiente de Bharata!, y un aumento predominante de la irreligión, en ese entonces Yo mismo desciendo.

Comentario de Srila Prabhupada:

La palabra srjami es significativa aquí. Srjami no se puede emplear en el sentido de creación, porque, de acuerdo con el verso anterior, no existe creación de la forma o cuerpo del Señor, ya que todas las formas existen eternamente. Por lo tanto, srjami significa que el Señor se manifiesta tal como Él es. Aunque el Señor aparece en un momento programado, es decir, al final de la Dvapara-yuga del vigésimoctavo milenio del séptimo Manu de un día de Brahma, aun así Él no está obligado a someterse a esas reglas y regulaciones, porque está en completa libertad de actuar a voluntad de muchas maneras. En consecuencia, Él aparece por Su propia voluntad cuando quiera que haya un predominio de la irreligiosidad y una desaparición de la verdadera religión. Los principios de la religión se presentan en los Vedas, y cualquier discrepancia en lo referente a la ejecución debida de las reglas de los Vedas, lo vuelve a uno irreligioso. En el Bhagavatam se declara que esos principios constituyen las leyes del Señor. Únicamente el Señor puede manufacturar un sistema de religión. Los Vedas también se aceptan como palabras que en un principio el propio Señor le comunicó a Brahma desde dentro del corazón. De modo que, los principios de dharma, o de la religión, son las órdenes directas de la Suprema Personalidad de Dios (dharmam tu saksad-bhagavat- pranitam). Estos principios se indican claramente a todo lo largo de El Bhagavad-gita. El propósito de los Vedas es el de establecer dichos principios bajo la orden del Señor Supremo, y al final del Gita el Señor ordena directamente que el principio más elevado de la religión es el de entregarse sólo a Él, y nada más. Los principios védicos lo incitan a uno a entregarse a Él por completo; y cuando quiera que las personas demoníacas perturban esos principios, el Señor aparece. Por el Bhagavatam sabemos que el Señor Buda es la encarnación de Krsna que apareció cuando el materialismo se hallaba extendido y los materialistas estaban usando como pretexto la autoridad de los Vedas. Aunque en los Vedas hay ciertas reglas y regulaciones restrictivas en cuanto al sacrificio de animales con ciertos propósitos específicos, la gente de tendencias demoníacas, no obstante, se dio al sacrificio de animales sin hacer referencia a los principios védicos. El Señor Buda apareció para detener esa necedad y establecer los principios védicos de la no violencia. Así pues, todos y cada uno de los avataras, o encarnaciones del Señor, tiene una misión específica, y a todos ellos se los describe en las Escrituras reveladas. A nadie se lo debe aceptar como avatara, a menos que se lo mencione en las Escrituras. No es cierto que el Señor aparece únicamente en la tierra hindú. Él puede manifestarse dondequiera y cuando quiera que desee aparecer. En todas y cada una de las encarnaciones, Él habla tanto de religión como pueda entender la gente en particular que se encuentre bajo esas circunstancias específicas. Pero la misión es la misma: llevar a la gente hacia el estado de conciencia de Dios y de obediencia a los principios de la religión. Algunas veces, Él desciende personalmente, y a veces envía a Su representante fidedigno, en la forma de Su hijo o sirviente, o Él Mismo desciende en alguna forma disfrazada.

Los principios de El Bhagavad-gita se le hablaron a Arjuna, y, además, a otras personas muy elevadas, porque él estaba muy adelantado en comparación con las personas ordinarias de otras partes del mundo. "Dos más dos son cuatro" constituye un principio matemático verdadero, tanto en la clase de aritmética para principiantes, como también en el curso adelantado. Aun así, hay matemáticas superiores y matemáticas elementales. Por lo tanto, en todas las encarnaciones del Señor se enseñan los mismos principios, pero éstos parecen ser superiores o inferiores en diferentes circunstancias. Los principios superiores de la religión comienzan con la aceptación de las cuatro órdenes y los cuatro estados de vida social, tal y como se explicará más adelante. Todo el propósito de la misión de las encarnaciones es el de despertar en todas partes el estado de conciencia de Krsna. Esa conciencia es manifiesta y no manifiesta, sólo bajo diferentes circunstancias.

viernes, 3 de febrero de 2017

Capítulo 4 - Verso 6

Aunque soy innaciente y Mi cuerpo trascendental nunca se deteriora, y aunque soy el Señor de todas las entidades vivientes, aun así aparezco en cada milenio en Mi trascendental forma original.

Comentario de Srila Prabhupada:


El Señor ha hablado acerca de la peculiaridad de Su nacimiento: aunque puede que Él aparezca como una persona ordinaria, recuerda todo lo relacionado con Sus muchísimos "nacimientos" pasados, mientras que un hombre común y corriente no puede recordar lo que ha hecho ni siquiera unas cuantas horas antes. Si se le pregunta a alguien qué hizo exactamente a la misma hora el día anterior, al hombre común le sería muy difícil responder de inmediato. Seguramente que tendría que escarbar en su memoria para recordar qué estaba haciendo exactamente a la misma hora el día anterior. Y, no obstante, a menudo los hombres se atreven a declarar que son Dios, o Krsna. Uno no debe dejarse engañar por esas pretensiones sin sentido. Y, además, el Señor explica Su prakrti, o Su forma. Prakrti significa "naturaleza", y también significa svarupa, o "la forma de uno mismo". El Señor dice que Él aparece en Su propio cuerpo. Él no cambia de cuerpo, como sí lo hace la entidad viviente común, que cambia de un cuerpo a otro. Puede que la entidad viviente tenga una clase de cuerpo en el nacimiento actual, pero en el siguiente nacimiento tendrá un cuerpo diferente. En el mundo material, la entidad viviente no tiene un cuerpo fijo, sino que transmigra de un cuerpo a otro. Sin embargo, el Señor no hace eso. Cuando quiera que Él aparece, lo hace en el mismo cuerpo original, por medio de Su potencia interna. En otras palabras, Krsna aparece en este mundo material en Su eterna forma original, con dos manos y sosteniendo una flauta. Él aparece precisamente en Su cuerpo eterno, no contaminado por este mundo material. Aunque Él aparece en el mismo cuerpo trascendental y es el Señor del universo, aun así parece que Él nace como una entidad viviente ordinaria. Y aunque Su cuerpo no se deteriora como un cuerpo material, aun así parece que el Señor Krsna crece de la infancia a la niñez y de la niñez a la juventud. Pero, lo que es muy sorprendente, nunca envejece más allá de la juventud. En la época de la Batalla de Kuruksetra, Él tenía muchos nietos en casa, o, en otras palabras, Él ya había envejecido suficientemente según los cálculos materiales. Aun así, se veía tal como un hombre joven de veinte o veinticinco años. Nunca vemos un retrato de Krsna en la vejez, porque él nunca envejece como nosotros, si bien es la persona más anciana de toda la creación —del pasado, del presente y del futuro—. Ni Su cuerpo ni Su inteligencia se deterioran o cambian alguna vez. Por consiguiente, queda claro que, a pesar de estar en el mundo material, Él es la misma e innaciente forma eterna de bienaventuranza y conocimiento, inmutable en lo que respecta a Su cuerpo e inteligencia trascendentales. De hecho, Su aparición y desaparición son como la salida del Sol, el movimiento de éste ante nosotros y su subsecuente desaparición de nuestra vista. Cuando el Sol se pierde de vista, creemos que se ha puesto, y cuando el Sol está ante nuestros ojos, pensamos que se halla en el horizonte. En realidad, el Sol siempre está en su posición fija. Pero debido a nuestros sentidos insuficientes y defectuosos, hablamos de que el Sol aparece y desaparece en el cielo. Y como Su aparición y desaparición son completamente distintas de las de cualquier entidad viviente común y corriente, es obvio que Él es conocimiento eterno y bienaventurado, mediante Su potencia interna, y que nunca lo contamina la naturaleza material. Los Vedas también confirman que la Suprema Personalidad de Dios es innaciente, y que, sin embargo, parece nacer en múltiples manifestaciones. Las Escrituras védicas complementarias también confirman que, aunque el Señor parece nacer, aun así no cambia de cuerpo. En el Bhagavatam, Él aparece en forma de Narayana ante Su madre, con cuatro manos y los adornos de las seis clases de opulencias plenas. Su aparición en Su eterna forma original constituye Su misericordia sin causa, que se les otorga a las entidades vivientes de modo que puedan concentrarse en el Señor Supremo tal como es Él, y no en invenciones mentales o imaginaciones, que es lo que el impersonalista cree equivocadamente que son las formas del Señor. Según el diccionario Visva-kosa, la palabra maya, o atma-maya, se refiere a la misericordia sin causa del Señor. El Señor está consciente de todas Sus apariciones y desapariciones anteriores, pero una entidad viviente común, en cuanto obtiene otro cuerpo, olvida todo lo referente a su cuerpo pasado. Él es el Señor de todas las entidades vivientes, porque, mientras se encuentra en esta Tierra, realiza actividades maravillosas y sobrehumanas. Así pues, el Señor siempre es la misma Verdad Absoluta, y no presenta diferenciación alguna entre Su forma y Su ser, o entre Su calidad y Su cuerpo. Ahora pudiera surgir la pregunta de por qué el Señor aparece y desaparece en este mundo. Ello se explica en el verso siguiente.

jueves, 2 de febrero de 2017

Capítulo 4 - Verso 5

La Personalidad de Dios dijo: Tanto tú como Yo hemos pasado por muchísimos nacimientos. Yo los puedo recordar todos, pero tú no, ¡oh, subyugador del enemigo!

Comentario de Srila Prabhupada:

En El Brahma-samhita (5.33), se encuentra la información de que hay muchísimas encarnaciones del Señor. Allí se dice:

"Yo adoro a Govinda [Krsna], la Suprema Personalidad de Dios, quien es la persona original, absoluta, infalible y sin comienzo. Aunque Él se expande en una cantidad ilimitada de formas, aun así es la misma persona original, el más antiguo y la persona que siempre se ve como un joven lozano. Esas eternas, bienaventuradas y omniscientes formas del Señor, por lo general no las entienden los mejores eruditos védicos, pero siempre se les manifiestan a los devotos puros".

También se afirma en El Brahma-samhita (5.39):

"Yo adoro a Govinda [Krsna], la Suprema Personalidad de Dios, quien siempre se encuentra en diversas encarnaciones, tales como Rama y Nrsimha, así como también en muchas encarnaciones secundarias, pero quien es la Personalidad de Dios original, conocido como Krsna, y quien, además, se encarna personalmente".


También en los Vedas se dice que el Señor, aunque es aquel que no tiene igual, se manifiesta en infinidad de formas. Él es como la piedra vaidurya, que cambia de color y, aun así, sigue siendo la misma. Todas esas múltiples formas las entienden los devotos puros, pero no se pueden entender mediante un simple estudio de los Vedas (vedesu durlabham adurlabham atma-bhaktau). Devotos tales como Arjuna son compañeros constantes del Señor, y cuando quiera que el Señor se encarna, los devotos asociados también se encarnan, para poder servir al Señor de diferentes maneras. Arjuna es uno de esos devotos, y de este verso se deduce que, unos millones de años atrás, cuando el Señor Krsna le habló El Bhagavad-gita al dios del Sol, Vivasvan, Arjuna también estaba presente, haciendo otro papel. Pero la diferencia que hay entre el Señor y Arjuna es que el Señor recordaba el incidente, mientras que Arjuna no lo recordaba. Ésa es la diferencia que hay entre la entidad viviente parte integral, y el Señor Supremo. Aunque a Arjuna se le trata aquí como el poderoso héroe que podía subyugar a los enemigos, no obstante es incapaz de recordar lo que había ocurrido en sus diversos nacimientos pasados. De modo que, una entidad viviente, por grande que pueda ser desde el punto de vista material, nunca puede ser igual al Señor Supremo. Cualquiera que sea un compañero constante del Señor, es sin duda una persona liberada, pero no puede ser igual al Señor. En El Brahma-samhita se describe al Señor como infalible (acyuta), lo cual significa que Él nunca se olvida de Sí, a pesar de estar en contacto con lo material. Luego el Señor y la entidad viviente nunca pueden ser iguales en todos los aspectos, ni siquiera si la entidad viviente está tan liberada como Arjuna. Aunque Arjuna es un devoto del Señor, a veces olvida la naturaleza del Señor, pero, por la gracia divina, un devoto puede entender al instante la condición infalible del Señor, mientras que un no devoto, o un demonio, no puede entender esa naturaleza trascendental. Así pues, estas descripciones del Gita no las pueden entender los cerebros demoníacos. Krsna recordaba actos que había realizado millones de años atrás, pero Arjuna no podía recordarlos, pese al hecho de que tanto Krsna como Arjuna son de una naturaleza eterna. También podemos destacar aquí que una entidad viviente olvida todo debido a su cambio de cuerpo, pero el Señor recuerda porque no cambia Su cuerpo sac-cid-ananda. Él es advaita, que significa que no hay diferencia alguna entre Su cuerpo y Él Mismo. Todo en relación con Él es espíritu, mientras que el alma condicionada es diferente de su cuerpo material. Y como el cuerpo y el ser del Señor son idénticos, Su posición siempre es diferente a la posición de la entidad viviente ordinaria, incluso cuando Él desciende al plano material. Los demonios no pueden acomodarse a esta naturaleza trascendental del Señor, que el propio Señor explica en el verso siguiente.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Capítulo 4 - Verso 4

Arjuna dijo: Vivasvan, el dios del Sol, nació antes que Tú, por lo cual es mayor que Tú. ¿Cómo puedo entender que en el principio Tú le hayas enseñado esta ciencia a él?

 Comentario de Srila Prabhupada:

Arjuna es un reconocido devoto del Señor. Así que, ¿cómo no iba a creer en las palabras de Krsna? Lo cierto es que Arjuna no está preguntando en beneficio propio, sino por el bien de aquellos que no creen en la Suprema Personalidad de Dios, o los demonios, a quienes no les gusta la idea de que a Krsna se le acepte como la Suprema Personalidad de Dios; es sólo para ellos que Arjuna pregunta acerca de este punto, como si él mismo no estuviera consciente de la posición de la Personalidad de Dios, o Krsna. Como se hará patente en el Capítulo Diez, Arjuna sabía perfectamente bien que Krsna es la Suprema Personalidad de Dios, el manantial de todo y la última palabra en trascendencia. Claro que, Krsna también apareció en esta Tierra como hijo de Devaki. A un hombre ordinario le resulta muy difícil entender cómo Krsna siguió siendo la misma Suprema Personalidad de Dios, la persona eterna original. Por consiguiente, para aclarar ese punto, Arjuna le hizo la pregunta a Krsna, de manera que Él Mismo pudiera hablar con autoridad. Que Krsna es la autoridad suprema, lo acepta el mundo entero, no sólo en la actualidad, sino desde tiempo inmemorial, y únicamente los demonios lo rechazan. De todos modos, puesto que Krsna es la autoridad aceptada por todos, Arjuna le hizo a Él esa pregunta, para que Krsna pudiera describirse a Sí Mismo sin que lo explicaran los demonios, que siempre tratan de deformarlo de una manera en que ellos y sus seguidores puedan entender. Es necesario que todo el mundo, por su propio bien, conozca la ciencia de Krsna. Por eso, cuando el propio Krsna habla de Sí Mismo, es auspicioso para todos los mundos. Puede que a los demonios les resulten extrañas las explicaciones que el propio Krsna da, porque ellos siempre estudian a Krsna desde su propio punto de vista; pero aquellos que son devotos les dan una cálida bienvenida a las declaraciones de Krsna, cuando éstas las habla el propio Krsna. Los devotos siempre adorarán esas autoritativas declaraciones de Krsna, porque siempre están ansiosos de saber muchísimo más acerca de Él. Los ateos, quienes consideran a Krsna un hombre ordinario, pueden de esa manera llegar a saber que Krsna es sobrehumano, que es sac-cid-ananda-vigraha—la forma eterna de la bienaventuranza y el conocimiento—, que es trascendental, y que se halla por encima del dominio de las modalidades de la naturaleza material, y por encima de la influencia del espacio y el tiempo. Un devoto de Krsna, tal como Arjuna, está indudablemente por encima de cualquier malentendido en relación con la posición trascendental de Krsna. Que Arjuna le hiciera esta pregunta al Señor, es simplemente un intento que el devoto hace de desafiar la actitud atea de personas que toman a Krsna por un ser humano ordinario, sujeto a las modalidades de la naturaleza material.