martes, 4 de julio de 2017

Capítulo 6 - Verso 26

De lo que sea y de dondequiera en que la mente deambule debido a su naturaleza vacilante e inestable, uno debe sin duda apartarla y ponerla de nuevo bajo el control del yo.

Comentario de Srila Prabhupada:


La mente es vacilante e inestable por naturaleza. Pero un yogi autorrealizado tiene que controlar la mente; la mente no debe controlarlo a él. Aquel que controla la mente (y, en consecuencia, también los sentidos) recibe el nombre de gosvami, o svami, y aquel que es controlado por la mente recibe el nombre de go-dasa, o sirviente de los sentidos. El gosvami conoce la pauta de la felicidad de los sentidos. En el ámbito de la felicidad trascendental de los sentidos, éstos se hallan dedicados al servicio de Hrsikesa, o el propietario supremo de los sentidos —Krsna—. Servir a Krsna con sentidos purificados se denomina conciencia de Krsna. Ésa es la manera de controlar los sentidos por completo. Y lo que es más, eso constituye la máxima perfección de la práctica del yoga.

lunes, 3 de julio de 2017

Capítulo 6 - Verso 25

Gradualmente, paso a paso, uno debe ponerse en trance mediante la inteligencia sostenida por una convicción total, y, de ese modo, la mente debe estar fija sólo en el ser, y no debe pensar en nada más.

Comentario de Srila Prabhupada:


Mediante la debida convicción e inteligencia, uno debe cesar gradualmente las actividades de los sentidos. Eso se denomina pratyahara. La mente, al ser controlada por la convicción, la meditación y el cese de las actividades de los sentidos, debe ponerse en trance, o samadhi. En ese momento deja de haber cualquier peligro de quedar envuelto en el concepto material de la vida. En otras palabras, aunque mientras exista el cuerpo material uno estará relacionado con la materia, no se debe pensar en la complacencia de los sentidos. Uno no debe pensar en ningún placer aparte del placer del Ser Supremo. Ese estado se alcanza fácilmente mediante la práctica directa del proceso de conciencia de Krsna.

domingo, 2 de julio de 2017

Capítulo 6 - Verso 24

Uno debe dedicarse a la práctica del yoga con determinación y fe, y no dejarse apartar de la senda. Uno debe abandonar, sin excepción, todos los deseos materiales nacidos de especulaciones mentales, y de ese modo controlar con la mente todos los sentidos, por todas partes.

Comentario de Srila Prabhupada:

El practicante de yoga debe ser determinado, y debe proseguir pacientemente con la práctica sin apartarse de ella. Uno debe estar seguro del éxito final y seguir esta senda con gran perseverancia, sin desanimarse si hay alguna demora en el logro del éxito. El éxito es seguro para el practicante estricto. En relación con el bhakti-yoga, Rupa Gosvami dice:
  
"Uno puede tener éxito en la ejecución del proceso de bhakti- yoga, si lo realiza con pleno entusiasmo, perseverancia y determinación, siguiendo los deberes prescritos en compañía de los devotos, y dedicándose por entero a actividades propias de la bondad" (El Upadesamrta 3).

En lo que respecta a la determinación, uno debe seguir el ejemplo de la gorriona que perdió sus huevos con las das del océano. Una vez, una gorriona puso sus huevos en la orilla del océano, y el gran océano se los llevó con sus olas. La gorriona se vio muy afectada y le pidió al océano que le regresara sus huevos. Pero el océano ni siquiera consideró su pedido. Así que, la gorriona decidió secar el océano. Ella comenzó a sacar el agua con su pequeño pico, y todo el mundo se rió de ella por su ridícula determinación. La noticia de su acción se difundió, y finalmente llegó a oídos de Garuda, la gigantesca ave trasportadora del Señor Visnu. Garuda se compadeció de su hermanita ave, por lo cual fue a visitarla. Garuda se sintió muy complacido con la determinación de la pequeña gorriona, y prometió ayudarla. Así pues, Garuda le pidió de inmediato al océano que le regresara los huevos, ya que si no, él mismo emprendería el trabajo de la gorriona. El océano se asustó con eso y devolvió los huevos. De ese modo, la gorriona pudo ser feliz por la gracia de Garuda.


Así mismo, la práctica del yoga, especialmente el bhakti- yoga con conciencia de Krsna, puede que parezca una cuestión muy difícil. Pero si alguien sigue los principios con gran determinación, es seguro que el Señor lo ayudará, pues "Dios ayuda a aquellos que se ayudan".

sábado, 1 de julio de 2017

Capítulo 6 - Versos 20 - 23

En la etapa de la perfección denominada trance, o samadhi, la mente de uno se abstiene por completo de las actividades mentales materiales, mediante la práctica del yoga. Esa perfección se caracteriza por la habilidad que tiene uno de ver el yo mediante la mente pura, y de disfrutar y regocijarse en el yo. En ese estado jubiloso, uno se sitúa en medio de una felicidad trascendental ilimitada, que se llega a experimentar a través de los sentidos trascendentales. Establecido así, uno nunca se aparta de la verdad, y al conseguir esto, piensa que no hay nada mejor. Al uno situarse en esa posición nunca se desconcierta, ni siquiera en medio de la mayor de las dificultades. Esto es en verdad estar libre de hecho de todos los sufrimientos que surgen del contacto material.

Comentario de Srila Prabhupada:

Mediante la práctica del yoga, uno se desapega gradualmente de los conceptos materiales. Ésa es la característica básica del fundamento del yoga. Y después de eso, uno se sitúa en el trance, o samadhi, que significa que el yogi llega a comprender a la Superalma a través de la mente y la inteligencia trascendentales, sin ninguno de los recelos que proceden de identificar el yo con el Superyo. La práctica del yoga está más o menos basada en los principios del sistema de Patañjali. Algunos comentaristas desautorizados tratan de identificar al alma individual con la Superalma, y los monistas creen que eso es la liberación, pero ellos no entienden cuál es la verdadera finalidad del sistema de yoga de Patañjali. En el sistema de Patañjali hay la aceptación del placer trascendental, pero los monistas no aceptan ese placer trascendental, por temor a comprometer la teoría de la unidad. El no dualista no acepta la dualidad del conocimiento y el conocedor, pero en este verso se acepta el placer trascendental que se llega a experimentar a través de sentidos trascendentales. Y esto lo corrobora Patañjali Muni, el famoso exponente del sistema de yoga. El gran sabio declara en sus Yoga-sutras (3.34): purusartha-sunyanam gunanam pratiprasavah kaivalyam svarupa- pratistha va citi-saktir iti.

Esta citi-sakti, o potencia interna, es trascendental. Purusartha significa religiosidad material, desarrollo económico, complacencia de los sentidos y, al final, el intento de volverse uno con el Supremo. A esa "unidad con el Supremo" el monista le da el nombre de kaivalyam. Pero según Patañjali, esa kaivalyam es una potencia interna, o trascendental, mediante la cual la entidad viviente llega a conocer su posición constitucional. En palabras del Señor Caitanya, esa situación se denomina ceto- darpana-marjanam, o la limpieza del impuro espejo de la mente. Esa "limpieza" constituye en verdad la liberación, o bhava- maha-davagni-nirvapanam. La teoría del nirvana —que también es preliminar— corresponde con este principio. En el Bhagavatam (2.10.6), esto se denomina svarupena vyavasthitih. El Bhagavad- gita también confirma esa situación en este verso.

Después del nirvana, o del cese de lo material, se manifiestan las actividades espirituales, o el servicio devocional que se le presta al Señor, lo cual se conoce como conciencia de Krsna. En palabras del Bhagavatam: svarupena vyavasthitih, ésa es la "verdadera vida de la entidad viviente". Maya, o la ilusión, es la condición de la vida espiritual contaminada por la infección material. Liberarse de esa infección material no implica la destrucción de la posición original y eterna de la entidad viviente. Patañjali también acepta esto con sus palabras kaivalyam svarupa-pratistha va citi-saktir iti. Este citi-sakti, o placer trascendental, constituye la verdadera vida. Eso se confirma en El Vedanta-sutra (1.1.12) con las palabras ananda- mayo ’bhyasat. Ese placer trascendental natural es la meta última del yoga, y se obtiene fácilmente mediante la ejecución del servicio devocional, o bhakti-yoga. El bhakti-yoga se describirá vívidamente en el Séptimo Capítulo de El Bhagavad-gita.

En el sistema de yoga, tal como se describe en este capítulo, hay dos clases de samadhi, llamados samprajñata-samadhi y asamprajñata-samadhi. Cuando uno se sitúa en la posición trascendental por medio de diversas investigaciones filosóficas, se dice que ha logrado el samprajñata-samadhi. En el asamprajñata- samadhi deja de haber toda relación con el placer mundano, ya que entonces uno se vuelve trascendental a toda clase de felicidad que procede de los sentidos. En cuanto el yogi se sitúa en esa posición trascendental, jamás es movido de ella. A menos que el yogi logre alcanzar esa posición, no tiene éxito. La supuesta práctica de yoga de hoy en día, que entraña diversos placeres de los sentidos, es contradictoria. Un yogi que se entrega a la vida sexual y al consumo de sustancias estimulantes o embriagantes, es un hazmerreír. Incluso aquellos yogis que están atraídos a los siddhis (las perfecciones) del proceso de yoga, no están en la posición perfecta. Si a los yogis los atraen los subproductos del yoga, entonces no pueden alcanzar la etapa de la perfección, tal como se declara en este verso. Por consiguiente, las personas que se entregan a la práctica ostentosa de proezas gimnásticas o de siddhis, han de saber que la finalidad del yoga se pierde de ese modo.

En esta era, la mejor práctica de yoga la constituye el proceso de conciencia de Krsna, el cual no es desconcertante. Una persona consciente de Krsna se siente tan feliz en su ocupación, que no ambiciona ninguna otra felicidad. Existen muchos impedimentos —especialmente en esta era de hipocresía— para practicar hatha-yoga, dhyana-yoga y jñana-yoga, pero ese problema no existe en la ejecución de karma-yoga o bhakti-yoga.


Mientras exista el cuerpo material, uno tiene que satisfacer las necesidades del mismo, es decir, comer, dormir, defenderse y aparearse. Pero una persona que se halla en estado de bhakti-yoga puro, o en estado de conciencia de Krsna, no excita los sentidos mientras satisface las necesidades del cuerpo. Más bien, ella acepta las cosas básicas que se requieren en la vida, haciendo el mejor uso de una mala compra, y disfruta de una felicidad trascendental en el estado de conciencia de Krsna. A ella la tienen sin cuidado los sucesos imprevistos —tales como los accidentes, las enfermedades, la escasez, e incluso la muerte de un pariente muy querido—, pero siempre está alerta en lo referente a ejecutar sus deberes de conciencia de Krsna, o el bhakti-yoga. Los accidentes nunca la apartan de su deber. Como se afirma en El Bhagavad-gita (2.14): agamapayino ’nityas tams titiksasva bharata. Ella soporta todos esos sucesos imprevistos, porque sabe que ellos van y vienen y no le afectan sus deberes. De ese modo, ella logra la máxima perfección en la práctica del yoga.

viernes, 30 de junio de 2017

Capítulo 6 - Verso 19

Así como una lámpara no tiembla en un lugar en el que no hay viento, así mismo el trascendentalista, cuya mente está controlada, siempre permanece fijo en su meditación en el ser trascendente.

Comentario de Srila Prabhupada:


Una persona verdaderamente consciente de Krsna, siempre absorta en la tascendencia, en un estado constante e imperturbable de meditación en su venerable Señor, es tan estable como una lámpara en un lugar en el que no hay viento.

jueves, 29 de junio de 2017

Capítulo 6 - Verso 18

Cuando el yogi disciplina sus actividades mentales mediante la práctica del yoga y se sitúa en la trascendencia —libre de todos los deseos materiales—, se dice que él está bien establecido en el yoga.

Comentario de Srila Prabhupada:

Las actividades del yogi se distinguen de las de una persona ordinaria por su alejamiento característico de toda clase de deseos materiales, de los cuales el deseo sexual es el principal. Un yogi perfecto se encuentra tan bien disciplinado en las actividades de la mente, que deja de ser perturbado por toda clase de deseos materiales. Esa etapa perfecta la pueden alcanzar automáticamente las personas en estado de conciencia de Krsna, tal como se afirma en El Srimad-Bhagavatam (9.4.18–20):

sa vai manah krsna-padaravindayor
vacamsi vaikuntha-gunanuvarnane
karau harer mandira-marjanadisu
srutim cakaracyuta-sat-kathodaye
mukunda-lingalaya-darsane drsau
tad-bhrtya-gatra-sparse ’nga-sangamam
ghranam ca tat-pada-saroja-saurabhe
srimat-tulasya rasanam tad-arpite
padau hareh ksetra-padanusarpane
siro hrsikesa-padabhivandane
kamam ca dasye na tu kama-kamyaya
yathottama-sloka-janasraya ratih

"El rey Ambarisa, primero que todo, fijó la mente en los pies de loto del Señor Krsna; luego, uno tras otro, ocupó sus palabras en describir las trascendentales cualidades del Señor; las manos, en limpiar el piso del templo del Señor; los oídos, en oír hablar de las actividades del Señor; los ojos, en ver las formas trascendentalaes del Señor; el cuerpo, en tocar los cuerpos de los devotos; el sentido del olfato, en oler las esencias de las flores de loto ofrecidas al Señor; la lengua, en saborear la hoja de tulasi ofrecida a los pies de loto del Señor; las piernas, en ir a los lugares de peregrinaje y al templo del Señor; la cabeza, en ofrecerle reverencias al Señor; y los deseos, en ejecutar la misión del Señor. Todas esas actividades trascendentales son muy propias de un devoto puro”.


Puede que los seguidores del sendero impersonalista no puedan expresar subjetivamente esa etapa trascendental, pero la misma se vuelve algo muy fácil y práctico para una persona con conciencia de Krsna, tal como se pone de manifiesto en la descripción anterior de las actividades de Maharaja Ambarisa. A menos que la mente esté fija en los pies de loto del Señor mediante el recuerdo constante, esa clase de ocupaciones trascendentales no son prácticas. Por consiguiente, en el servicio devocional del Señor esas actividades prescritas se denominan arcana, o el proceso de ocupar todos los sentidos en el servicio del Señor. Los sentidos y la mente requieren de ocupaciones. La simple abnegación no es práctica. De modo que, para la generalidad de la gente, especialmente para aquellos que no están en la orden de vida de renuncia, la ocupación trascendental de los sentidos y la mente tal como se describió antes, es el proceso perfecto para el logro trascendental, que en El Bhagavad-gita recibe el nombre de yukta.

miércoles, 28 de junio de 2017

Capítulo 6 - Verso 17

Aquel que es regulado en sus hábitos de comer, dormir, recrearse y trabajar, puede mitigar todos los sufrimientos materiales mediante la práctica del sistema de yoga.

Comentario de Srila Prabhupada:


La extravagancia en lo que respecta al comer, dormir, defenderse y aparearse —que son exigencias del cuerpo— puede impedir el adelanto en la práctica del yoga. En lo que se refiere al comer, ello únicamente se puede regular cuando uno se acostumbra a tomar y aceptar prasadam, comida santificada. Según El Bhagavad- gita (9.26), al Señor Krsna se le ofrecen verduras, flores, frutas, granos, leche, etc. De ese modo, una persona con conciencia de Krsna se adiestra automáticamente para no aceptar comidas que no son para el consumo humano, o que no se encuentran en la categoría de la bondad. En lo que se refiere al dormir, la persona consciente de Krsna siempre está alerta en el desempeño de sus deberes de conciencia de Krsna, y, por lo tanto, cualquier tiempo que se emplee innecesariamente en dormir, se considera una gran pérdida. Avyartha-kalatvam: una persona consciente de Krsna no puede soportar que ni un minuto de su vida pase sin estar dedicada al servicio del Señor. Luego ella duerme lo mínimo posible. Su ideal a este respecto es Srila Rupa Gosvami, quien siempre estaba dedicado al servicio de Krsna, y quien no podía dormir más de dos horas al día, y, a veces, ni siquiera eso. Thakura Haridasa ni siquiera aceptaba prasadam ni dormía ni por un momento, hasta no terminar su rutina diaria de decir con sus cuentas trescientos mil nombres. En lo que respecta al trabajo, una persona consciente de Krsna no hace nada que no esté relacionado con los intereses de Krsna, y, así pues, su trabajo siempre está regulado y libre de la contaminación de la complacencia de los sentidos. Como no hay ninguna posibilidad de complacer los sentidos, para una persona consciente de Krsna no hay esparcimiento material. Y como ella está regulada en todo su trabajo, en todo lo que habla, en todo lo que duerme, en todo el período en que está despierta y en todas las demás actividades del cuerpo, para ella no hay ningún sufrimiento material.