jueves, 1 de junio de 2017

Capítulo 6 - Verso 1

La Suprema Personalidad de Dios dijo: Aquel que no está apegado a los frutos de su trabajo y que trabaja tal como está obligado a hacerlo, se encuentra en la orden de vida de renuncia y es el verdadero místico, y no aquel que no enciende ningún fuego ni ejecuta ningún deber.

Comentario de Srila Prabhupada:

En este capítulo, el Señor explica que el proceso del sistema óctuple de yoga es un medio para controlar la mente y los sentidos. Sin embargo, esto es algo que a la generalidad de la gente le resulta muy difícil de ejecutar, especialmente en la era de Kali. Aunque en este capítulo se recomienda el sistema óctuple de yoga, el Señor recalca que el proceso de karma-yoga, o de actuar con conciencia de Krsna, es mejor. En este mundo, todos actúan de manera de mantener a su familia y sus enseres, pero nadie trabaja sin algún interés personal, sin alguna gratificación personal, ya sea concentrada o extendida. La pauta de la perfección la marca el actuar con conciencia de Krsna, y no el actuar con miras a disfrutar de los frutos del trabajo. Actuar con conciencia de Krsna es el deber de toda entidad viviente, ya que, por constitución, todas ellas son partes integrales del Supremo. Las partes del cuerpo trabajan para la satisfacción de todo el cuerpo. Las extremidades del cuerpo no actúan para su propia satisfacción, sino para la satisfacción del todo completo. De igual modo, la entidad viviente que actúa para satisfacer al todo supremo y no para la satisfacción personal, es el sannyasi perfecto, el yogi perfecto.
A veces los sannyasis piensan artificialmente que han quedado liberados de todos los deberes materiales, y, en consecuencia, dejan de celebrar agnihotra yajñas (sacrificios de fuego); mas, en realidad, ellos tienen un interés personal, porque tienen por meta el volverse uno con el Brahman impersonal. Ese deseo es superior a cualquier deseo material, pero no deja de motivarlo un interés personal. Así mismo, el yogi místico que practica el sistema de yoga con los ojos entreabiertos y suspendiendo todas las actividades materiales, desea algún tipo de satisfacción para sí mismo. Sin embargo, una persona que actúa con conciencia de Krsna trabaja para la satisfacción del todo, sin un interés personal. Una persona consciente de Krsna no desea su propia satisfacción. Su medida del éxito la constituye la satisfacción de Krsna, y, por ende, ella es el sannyasi perfecto, o el yogi perfecto. El Señor Caitanya, el símbolo más elevado y perfecto de la renunciación, ora de la siguiente manera:

"¡Oh, Señor Todopoderoso!, no tengo ningún deseo de acumular riquezas, ni de disfrutar de bellas mujeres, ni quiero tener seguidor alguno. Lo único que quiero es tener en mi vida la misericordia sin causa de Tu servicio devocional, nacimiento tras nacimiento" (El Siksastaka 4).


miércoles, 31 de mayo de 2017

Capítulo 5 - Verso 29

Una persona que tiene plena conciencia de Mí, que Me conoce como el beneficiario último de todos los sacrificios y austeridades, como el Señor Supremo de todos los planetas y semidioses, y como el benefactor y bienqueriente de todas las entidades vivientes, se libra de los tormentos de los sufrimientos materiales y encuentra la paz.

Comentario de Srila Prabhupada:

Todas las almas condicionadas que están en las garras de la energía ilusoria, ansían encontrar la paz en el mundo material. Pero ellas no conocen la fórmula de la paz, la cual se explica en esta parte de El Bhagavad-gita. La mejor fórmula para la paz es simplemente ésta: el Señor Krsna es el beneficiario de todas las actividades humanas. Los hombres deben ofrecerle todo al servicio trascendental del Señor, porque Él es el propietario de todos los planetas y de sus respectivos semidioses. Nadie es más grande que Él. Él es más grande que los semidioses más grandes de todos, es decir, el Señor Siva y el Señor Brahma. En los Vedas (El Svetasvatara Upanisad 6.7) se describe al Señor Supremo como tam isvaranam paramam mahesvaram. Las entidades vivientes, bajo el hechizo de la ilusión, están tratando de ser amas de todo lo que ven, pero en realidad están dominadas por la energía material del Señor. El Señor es el amo de la naturaleza material, y las almas condicionadas se hallan bajo las estrictas reglas de la naturaleza material. A menos que uno entienda estos hechos claros, no es posible encontrar la paz en el mundo, ni individual ni colectivamente. Éste es el sentir en el estado de conciencia de Krsna: el Señor Krsna es el predominador supremo, y todas las entidades vivientes, incluso los grandes semidioses, son Sus subordinados. Uno puede encontrar la paz perfecta sólo si se tiene completa conciencia de Krsna.
Este Capítulo Quinto es una explicación práctica del proceso de conciencia de Krsna, generalmente conocido como karma-yoga. Aquí se contesta la pregunta producto de la especulación mental, acerca de cómo el karma-yoga puede brindar la liberación. Trabajar con conciencia de Krsna es trabajar con pleno conocimiento de que el Señor es el predominador. Ese trabajo no es diferente del conocimiento trascendental. El proceso directo de conciencia de Krsna es el bhakti-yoga, y el jñana-yoga es un sendero que conduce al bhakti-yoga. Conciencia de Krsna significa trabajar con pleno conocimiento de la relación que uno tiene con el Absoluto Supremo, y la perfección de ese estado de conciencia es el pleno conocimiento acerca de Krsna, o la Suprema Personalidad de Dios. El alma pura, en su carácter de parte integral fragmentaria de Dios, es la sirvienta eterna de Dios. Ella se pone en contacto con maya (la ilusión) debido al deseo de enseñorearse de maya, y ésa es la causa de sus muchos sufrimientos. Mientras ella está en contacto con la materia, tiene que trabajar en función de las necesidades materiales. Sin embargo, el proceso de conciencia de Krsna lo lleva a uno a la vida espiritual, incluso mientras uno se encuentra dentro de la jurisdicción de la materia, ya que es un despertar de la existencia espiritual mediante la práctica en el mundo material. Cuanto más uno está adelantado, más está liberado de las ga*rras de la materia. El Señor no es parcial para con nadie. Todo depende de la ejecución práctica de los deberes de uno en el proceso de conciencia de Krsna, lo cual lo ayuda a uno a controlar los sentidos en todos los aspectos y a conquistar la influencia del deseo y la ira. Y aquel que se mantiene firme en el estado de conciencia de Krsna, controlando las pasiones antedichas, permanece de hecho en la etapa trascendental, o brahma-nirvana. El misticismo yoga de ocho fases se practica automáticamente en el proceso de conciencia de Krsna, porque en éste se cumple el propósito supremo. En la práctica del yama, niyama, asana, pranayama, pratyahara, dharana, dhyana y samadhi hay un proceso gradual de elevación. Pero ello únicamente sirve de antesala a la perfección del servicio devocional, que es lo único que le puede conferir la paz al ser humano. La perfección del servicio devocional es la máxima perfección de la vida.


Así terminan los significados de Bhaktivedanta del Quinto Capítulo de El Srimad Bhagavad-gita, en relación con el karma-yoga, o la acción con conciencia de Krsna.

martes, 30 de mayo de 2017

Capítulo 5 - Versos 27 y 28

Evitando todos los objetos externos de los sentidos, manteniendo los ojos y la visión concentrados en el entrecejo, suspendiendo en las fosas nasales la inhalación y la exhalación —controlando así la mente, los sentidos y la inteligencia—, el trascendentalista que busca la liberación se libra del deseo, el temor y la ira. Aquel que siempre se encuentra en ese estado, sin duda que está liberado.

Comentario de Srila Prabhupada:

Cuando uno está dedicado al proceso de conciencia de Krsna, puede entender de inmediato la identidad espiritual que tiene, y luego puede entender al Señor Supremo por medio del servicio devocional. Cuando uno está bien situado en el servicio devocional, llega a la posición trascendental, con la capacidad de sentir la presencia del Señor en la esfera de la actividad que uno realiza. Esa posición específica se denomina "liberación en el Supremo".
Después de explicar los antedichos principios de la liberación en el Supremo, el Señor instruye a Arjuna en relación con la manera en que uno puede llegar a esa posición mediante la práctica del misticismo o yoga conocido como astanga-yoga, el cual se puede dividir en ocho pasos, conocidos como yama, niyama, asana, pranayama, pratyahara, dharana, dhyana y samadhi. En el Capítulo Seis se explica detalladamente el tema del yoga, y al final del Capítulo Cinco dicho tema sólo se explica de un modo preliminar. Uno tiene que excluir los objetos de los sentidos, tales como el sonido, la sensación del tacto, la forma, el gusto y el olor, mediante el proceso pratyahara del yoga, y luego mantener la vista dirigida al entrecejo, y concentrarse en la punta de la nariz con los párpados semi*¬abiertos. De nada sirve cerrar los ojos por completo, pues entonces hay muchas probabilidades de quedarse dormido. Ni tampoco se gana nada con abrir los ojos por completo, ya que entonces existe el peligro de ser atraído por los objetos de los sentidos. El movimiento respiratorio se contiene dentro de las fosas nasales, mediante la neutralización de los aires que suben y bajan dentro del cuerpo. Por medio de la práctica de esa clase de yoga se es capaz de lograr el control de los sentidos y apartarse de los objetos externos de los sentidos, y de ese modo prepararse para la liberación en el Supremo.
 Este proceso de yoga lo ayuda a uno a liberarse de todas las clases de temor e ira, y de ese modo sentir la presencia de la Superalma en la situación trascendental. En otras palabras, el proceso de conciencia de Krsna es la manera más sencilla de ejecutar los principios del yoga. Esto se explicará a fondo en el siguiente capítulo. Sin embargo, como la persona consciente de Krsna siempre está dedicada al servicio devocional, no corre el riesgo de que los sentidos se le pierdan en alguna otra ocupación. Esa manera de controlar los sentidos es mejor que el astanga-yoga.

sábado, 27 de mayo de 2017

Capítulo 5 - Verso 26

Aquellos que están libres de la ira y de todos los deseos materiales, que están autorrealizados, que son autodisciplinados y que se están esforzando constantemente por la perfección, tienen asegurada la liberación en el Supremo en un futuro muy cercano.

Comentario de Srila Prabhupada:

De las personas santas que están constantemente dedicadas a esforzarse por la salvación, aquella que se encuentra en estado de conciencia de Krsna es la mejor de todas. El Bhagavatam (4.22.39) confirma este hecho de la siguiente manera:

"Tan sólo trata de adorar a Vasudeva, la Suprema Personalidad de Dios, mediante el servicio devocional. Ni siquiera los grandes sabios son capaces de controlar las fuerzas de los sentidos tan eficazmente, como aquellos que participan de la dicha trascendental por el hecho de prestarles servicio a los pies de loto del Señor, arrancando así el deseo profundamente enraizado de realizar actividades fruitivas".

En el alma condicionada, el deseo de disfrutar de los resultados fruitivos del trabajo está tan profundamente arraigado, que incluso a los grandes sabios les resulta muy difícil controlar dichos deseos, a pesar de grandes esfuerzos. Un devoto del Señor, constantemente dedicado al servicio devocional con conciencia de Krsna, perfecto en la autorrealización, muy rápidamente logra la liberación en el Supremo. Debido a su completo conocimiento de la autorrealización, él siempre permanece en trance. He aquí un ejemplo análogo de esto:

"Los peces, las tortugas y las aves mantienen a sus críos únicamente por medio de la vista, de la meditación y del tacto. Del mismo modo lo hago Yo, ¡oh, Padmaja!".


El pez cría a su prole simplemente con la mirada. La tortuga cría a su prole simplemente por medio de la meditación. La tortuga pone sus huevos en la tierra, y medita en ellos mientras está en el agua. De la misma manera, aunque el devoto en estado de conciencia de Krsna está muy lejos de la morada del Señor, puede elevarse a esa morada mediante el simple hecho de pensar en Él constantemente —mediante la ocupación en el proceso de conciencia de Krsna—. Él no siente los tormentos de los sufrimientos materiales. Ese estado de la vida se denomina brahma-nirvana, o la ausencia de sufrimientos materiales por el hecho de estar inmerso constantemente en el Supremo.

viernes, 26 de mayo de 2017

Capítulo 5 - Verso 25

Aquellos que se encuentran más allá de las dualidades que surgen de las dudas, que tienen la mente ocupada internamente, que siempre están muy ocupados en trabajar por el bienestar de todos los seres vivientes, y que están libres de toda clase de pecados, logran la liberación en el Supremo.


Comentario de Srila Prabhupada:

Sólo de una persona que está plenamente consciente de Krsna puede decirse que está dedicada a obras de beneficio para todas las entidades vivientes. Cuando una persona verdaderamente tiene conocimiento de que Krsna es la fuente de todo, entonces, cuando actúa con ese espíritu, actúa por el bien de todos. Los sufrimientos de la humanidad se deben al hecho de haber olvidado que Krsna es el disfrutador Supremo, el propietario Supremo y el amigo Supremo. Por consiguiente, actuar para revivir ese estado de conciencia en toda la sociedad humana, constituye la máxima obra de beneficencia. Uno no puede dedicarse a ese trabajo de beneficencia de primera categoría, sin estar liberado en el Supremo. Una persona consciente de Krsna no duda de la supremacía de Krsna. Ella no duda, porque está completamente libre de toda clase de pecados. Ése es el estado del amor divino.

Una persona que está dedicada únicamente a procurar el bienestar físico de la sociedad humana, en realidad no puede ayudar a nadie. El alivio temporal del cuerpo externo y de la mente no llega a ser satisfactorio. La verdadera causa de las dificultades de uno en la dura lucha por la vida, se puede encontrar en el hecho de haber olvidado la relación que uno tiene con el Señor Supremo. Cuando un hombre está plenamente consciente de su relación con Krsna, es en verdad un alma liberada, aunque se encuentre en el tabernáculo material. 

jueves, 25 de mayo de 2017

Capítulo 5 - Verso 24

Aquel cuya felicidad es interna, que es activo y se regocija internamente, y cuya meta es interna, es en verdad el místico perfecto. Él está liberado en el Supremo, y al final llega al Supremo.

Comentario de Srila Prabhupada:


A menos que uno sea capaz de disfrutar de una felicidad interna, ¿cómo puede uno retirarse de las ocupaciones externas, destinadas a brindar una felicidad superficial? La persona liberada disfruta de felicidad mediante la experiencia concreta. Por lo tanto, ella puede sentarse en silencio en cualquier parte y disfrutar internamente de las actividades de la vida. Una persona así de liberada deja de desear la felicidad material externa. Ese estado se denomina brahma-bhuta, y llegar a él le asegura a uno el ir de vuelta a Dios, de vuelta al hogar.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Capítulo 5 - Verso 23

Si antes de abandonar este cuerpo actual uno es capaz de tolerar los impulsos de los sentidos materiales y contener la fuerza del deseo y la ira, uno se halla bien situado y es feliz en este mundo.

Comentario de Srila Prabhupada:


Si uno quiere progresar de un modo continuo en el sendero de la autorrealización, debe tratar de controlar las fuerzas de los sentidos materiales. Existen las fuerzas del habla, las fuerzas de la ira, las fuerzas de la mente, las fuerzas del estómago, las fuerzas del órgano genital y las fuerzas de la lengua. Aquel que es capaz de controlar las fuerzas de todos esos diferentes sentidos y que es capaz de controlar la mente, recibe el nombre de gosvami o svami. Esos gosvamis llevan una vida estrictamente controlada y renuncian por completo a las fuerzas de los sentidos. Cuando los deseos materiales no se sacian, provocan la ira, y, a raíz de ello, la mente, los ojos y el pecho se agitan. Por consiguiente, uno debe practicar el controlarlos antes de abandonar este cuerpo material. Se considera que aquel que puede hacerlo está autorrealizado y es, pues, feliz en el estado de la autorrealización. El trascendentalista tiene el deber de tratar enérgicamente de controlar el deseo y la ira.