lunes, 12 de junio de 2017

Capítulo 6 - Verso 7

Aquel que ha conquistado la mente, ya ha llegado a la Superalma, porque ha conseguido la tranquilidad. Para ese hombre, la felicidad y la aflicción, el calor y el frío, y la honra y la deshonra, son todos lo mismo.

Comentario de Srila Prabhupada:


En realidad, toda entidad viviente tiene la función de acatar los mandatos de la Suprema Personalidad de Dios, quien está sentado en el corazón de todos como Paramatma. Cuando a la mente la desencamina la energía ilusoria externa, uno se enreda en las actividades materiales. Por lo tanto, en cuanto se controla la mente a través de uno de los sistemas de yoga, se debe considerar que ya se ha llegado al destino. Uno tiene que acatar los mandatos de un superior. Cuando la mente de uno está fija en la naturaleza superior, no queda más remedio que seguir los mandatos del Supremo. La mente tiene que admitir alguna orden superior y seguirla. El efecto de controlar la mente es que de un modo automático uno sigue los mandatos del Paramatma, o la Superalma. Debido a que aquel que se halla en estado de conciencia de Krsna alcanza de inmediato esa posición trascendental, el devoto del Señor no es afectado por las dualidades de la existencia material, es decir, la aflicción y la felicidad, el frío y el calor, etc. Ese estado es samadhi en la práctica, o absorción en el Supremo.

sábado, 10 de junio de 2017

Capítulo 6 - Verso 6

Para aquel que ha conquistado la mente, ésta es el mejor de los amigos; pero para aquel que no lo ha hecho, la mente permanecerá como su peor enemigo.

Comentario de Srila Prabhupada:


El propósito de practicar el yoga óctuple es el de controlar la mente, a fin de que se vuelva una amiga en el desempeño de la misión humana. A menos que se controle la mente, la práctica del yoga (por exhibición) es simplemente una pérdida de tiempo. Aquel que no puede controlar la mente, vive siempre con el peor enemigo, y por ello se malogran su vida y la misión de ésta. La entidad viviente tiene la posición constitucional de tener que ejecutar las órdenes de un superior. Mientras la mente permanezca como un enemigo no conquistado, uno tiene que obedecer los dictados de la lujuria, la ira, la avaricia, la ilusión, etc. Pero cuando se conquista la mente, uno accede de motu proprio a acatar los mandatos de la Personalidad de Dios, quien está situado en forma de Paramatma en el corazón de todos. La verdadera práctica del yoga entraña el encontrarse con el Paramatma que está en el corazón, y luego seguir Sus órdenes. Para aquel que adopta directamente el proceso de conciencia de Krsna, la entrega absoluta a las órdenes del Señor se da automáticamente.

jueves, 8 de junio de 2017

Capítulo 6 - Verso 5

Uno debe liberarse con la ayuda de la mente, y no degradarse. La mente es la amiga del alma condicionada, así como también su enemiga.

Comentario de Srila Prabhupada:

La palabra atma se refiere al cuerpo, a la mente y al alma, dependiendo de las diferentes circunstancias en que se emplee. En el sistema del yoga, la mente y el alma condicionada son especialmente importantes. Como la mente es el punto central de la práctica del yoga, la palabra atma se refiere aquí a la mente. El sistema del yoga tiene por objeto controlar la mente y apartarla del apego a los objetos de los sentidos. Aquí se recalca que a la mente se la debe adiestrar de modo tal, que pueda liberar del fango de la nesciencia al alma condicionada. En la existencia material, uno está supeditado a la influencia de la mente y los sentidos. En efecto, el alma pura está enredada en el mundo material, porque la mente está enredada con el ego falso, el cual desea enseñorearse de la naturaleza material. Por lo tanto, a la mente se la debe adiestrar de modo tal, que no se vea atraída por el brillo de la naturaleza material, y de esa manera se pueda salvar al alma condicionada. Uno no debe degradarse por la atracción hacia los objetos de los sentidos. Cuanto más lo atraigan a uno los objetos de los sentidos, más se enreda uno en la existencia material. La mejor manera de desenredarse consiste en ocupar siempre la mente en el proceso de conciencia de Krsna. La palabra hi se emplea para recalcar este punto, es decir, que uno tiene que hacerlo. También se dice:

mana eva manusyanam
karanam bandha-moksayoh
bandhaya visayasango
muktyai nirvisayam manah


"Para el hombre, la mente es la causa del cautiverio y la mente es la causa de la liberación. La mente que está absorta en los objetos de los sentidos es la causa del cautiverio, y la mente que está desapegada de los objetos de los sentidos es la causa de la liberación" (El Amrta-bindhu Upanisad 2). Luego la mente que siempre está dedicada al proceso de conciencia de Krsna es la causa de la liberación suprema.

miércoles, 7 de junio de 2017

Capítulo 6 - Verso 4

Se dice que una persona está elevada en el yoga, cuando, habiendo renunciado a todos los deseos materiales, ni actúa para complacer los sentidos, ni se ocupa en actividades fruitivas.

Comentario de Srila Prabhupada:


Cuando una persona está plenamente dedicada al amoroso servicio trascendental del Señor, se siente complacida en sí misma, y por ello deja de estar dedicada a la complacencia de los sentidos y a las actividades fruitivas. De lo contrario, uno tiene que dedicarse a complacer los sentidos, porque no se puede vivir sin una ocupación. Si no se tiene conciencia de Krsna, siempre se tendrán que buscar actividades egoístas centradas en uno o extendidas. Pero una persona consciente de Krsna puede hacer todo en aras de la satisfacción de Krsna, y con ello desapegarse por completo de la complacencia de los sentidos. Aquel que no tiene ese grado de comprensión, tiene que tratar mecánicamente de escapar de los deseos materiales, antes de ser elevado al peldaño más alto de la escalera del yoga.

martes, 6 de junio de 2017

Capítulo 6 - verso 3

Para aquel que es un neófito en el sistema óctuple del yoga, se dice que el trabajo es el medio; y para aquel que ya se encuentra elevado en el yoga, se dice que el cese de todas las actividades materiales es el medio.

Comentario de Srila Prabhupada:

El proceso mediante el cual uno se vincula con el Supremo, se denomina yoga. Dicho proceso se puede decir que es como una escalera para alcanzar la máxima comprensión espiritual. Esa escalera comienza desde la condición material más baja de la entidad viviente, y se eleva hasta la perfecta comprensión del ser en la vida espiritual pura. Según las diferentes elevaciones, las distintas partes de la escalera se conocen por diferentes nombres. Pero en términos generales, la escalera en sí se denomina yoga, y se la puede dividir en tres partes, es decir, jñana-yoga, dhyana-yoga y bhakti-yoga. El comienzo de la escalera se denomina la etapa yogaruruksu, y el peldaño más alto se denomina yogarudha.
En lo que respecta al sistema óctuple del yoga, se considera que los intentos que se hacen al principio para lograr la meditación, a través de principios reguladores de la vida y a través de la práctica de diferentes maneras de sentarse (que son más o menos ejercicios físicos), son actividades materiales fruitivas. Todas esas actividades llevan a lograr un equilibrio mental perfecto para controlar los sentidos. Cuando uno se vuelve experto en la práctica de la meditación, suspende todas las actividades mentales perturbadoras.

Sin embargo, una persona consciente de Krsna está situada desde el principio en el plano de la meditación, porque siempre piensa en Krsna. Y como ella está dedicada constantemente al servicio de Krsna, se considera que ha suspendido todas las actividades materiales.

lunes, 5 de junio de 2017

Capítulo 6 -Verso 2

Lo que se denomina renunciación, debes saber que es lo mismo que el yoga, o el vincularse con el Supremo, ¡oh, hijo de Pandu!, porque jamás puede alguien convertirse en yogi, a menos que renuncie al deseo de complacer los sentidos.

Comentario de Srila Prabhupada:


Verdadero sannyasa-yoga o bhakti significa que uno debe conocer su posición constitucional como entidad viviente, y actuar de conformidad con ello. La entidad viviente no tiene una identidad separada e independiente. Ella es la energía marginal del Supremo. Cuando está atrapada por la energía material, está condicionada, y cuando está consciente de Krsna, o consciente de la energía espiritual, se encuentra, entonces, en su estado de vida verdadero y natural. Por lo tanto, cuando uno tiene pleno conocimiento, le pone fin a toda la complacencia material de los sentidos, o renuncia a todas las clases de actividades para complacer los sentidos. Esto lo practican los yogis, los cuales les impiden a los sentidos el apego material. Pero una persona en estado de conciencia de Krsna no tiene ninguna oportunidad de ocupar los sentidos en nada que no sea para Krsna. De modo que, una persona consciente de Krsna es simultáneamente un sannyasi y un yogi. El propósito del conocimiento y de la restricción de los sentidos, tal como se prescribe en los procesos de jñana y de yoga, se cumple automáticamente en el proceso de conciencia de Krsna. Si uno es incapaz de abandonar las actividades propias de su naturaleza egoísta, de nada valen entonces el jñana y el yoga. El verdadero objetivo a alcanzar es que la entidad viviente abandone toda la satisfacción egoísta y esté dispuesta a satisfacer al Supremo. Una persona consciente de Krsna no desea ninguna clase de disfrute personal. Ella siempre está ocupada en aras del disfrute del Supremo. Aquel que no tiene información acerca del Supremo, tiene que dedicarse entonces a su satisfacción personal, porque nadie puede mantenerse en el plano de la inactividad. Todos los propósitos se cumplen perfectamente con la práctica del proceso de conciencia de Krsna.

jueves, 1 de junio de 2017

Capítulo 6 - Verso 1

La Suprema Personalidad de Dios dijo: Aquel que no está apegado a los frutos de su trabajo y que trabaja tal como está obligado a hacerlo, se encuentra en la orden de vida de renuncia y es el verdadero místico, y no aquel que no enciende ningún fuego ni ejecuta ningún deber.

Comentario de Srila Prabhupada:

En este capítulo, el Señor explica que el proceso del sistema óctuple de yoga es un medio para controlar la mente y los sentidos. Sin embargo, esto es algo que a la generalidad de la gente le resulta muy difícil de ejecutar, especialmente en la era de Kali. Aunque en este capítulo se recomienda el sistema óctuple de yoga, el Señor recalca que el proceso de karma-yoga, o de actuar con conciencia de Krsna, es mejor. En este mundo, todos actúan de manera de mantener a su familia y sus enseres, pero nadie trabaja sin algún interés personal, sin alguna gratificación personal, ya sea concentrada o extendida. La pauta de la perfección la marca el actuar con conciencia de Krsna, y no el actuar con miras a disfrutar de los frutos del trabajo. Actuar con conciencia de Krsna es el deber de toda entidad viviente, ya que, por constitución, todas ellas son partes integrales del Supremo. Las partes del cuerpo trabajan para la satisfacción de todo el cuerpo. Las extremidades del cuerpo no actúan para su propia satisfacción, sino para la satisfacción del todo completo. De igual modo, la entidad viviente que actúa para satisfacer al todo supremo y no para la satisfacción personal, es el sannyasi perfecto, el yogi perfecto.
A veces los sannyasis piensan artificialmente que han quedado liberados de todos los deberes materiales, y, en consecuencia, dejan de celebrar agnihotra yajñas (sacrificios de fuego); mas, en realidad, ellos tienen un interés personal, porque tienen por meta el volverse uno con el Brahman impersonal. Ese deseo es superior a cualquier deseo material, pero no deja de motivarlo un interés personal. Así mismo, el yogi místico que practica el sistema de yoga con los ojos entreabiertos y suspendiendo todas las actividades materiales, desea algún tipo de satisfacción para sí mismo. Sin embargo, una persona que actúa con conciencia de Krsna trabaja para la satisfacción del todo, sin un interés personal. Una persona consciente de Krsna no desea su propia satisfacción. Su medida del éxito la constituye la satisfacción de Krsna, y, por ende, ella es el sannyasi perfecto, o el yogi perfecto. El Señor Caitanya, el símbolo más elevado y perfecto de la renunciación, ora de la siguiente manera:

"¡Oh, Señor Todopoderoso!, no tengo ningún deseo de acumular riquezas, ni de disfrutar de bellas mujeres, ni quiero tener seguidor alguno. Lo único que quiero es tener en mi vida la misericordia sin causa de Tu servicio devocional, nacimiento tras nacimiento" (El Siksastaka 4).