martes, 24 de julio de 2018

Capítulo 13 - Verso 28


Aquel que ve que la Superalma acompaña al alma individual en todos los cuerpos, y que entiende que ni el alma ni la Superalma que están dentro del cuerpo destruible son destruidas jamás, realmente ve.

Comentario de Srila Prabhupada:

Todo aquel que mediante las buenas companías pueda ver tres cosas que están unidas —el cuerpo, el propietario del cuerpo, o el alma individual, y el amigo del alma individual—, verdaderamente tiene conocimiento. A menos que uno tenga la compañía de un verdadero conocedor de los asuntos espirituales, no podrá ver esas tres cosas. Aquellos que no tienen esa clase de compañía, son ignorantes; ellos sólo ven el cuerpo, y creen que cuando el cuerpo es destruido, todo se acaba. Pero en realidad no es así. Después de la destrucción del cuerpo, tanto el alma como la Superalma aún existen, y ellas siguen existiendo eternamente en diversas formas móviles e inmóviles. La palabra sánscrita paramesvara se traduce a veces como "el alma individual", porque el alma es el amo del cuerpo, y después de la destrucción del cuerpo se traslada a otra forma. De esa manera es como ella es el amo. Pero hay otros que interpretan esa palabra paramesvara con el significado de Superalma. En cualquiera de los dos casos, tanto la Superalma como el alma individual continúan. Ellas no son destruidas. Aquel que puede ver las cosas de ese modo, puede verdaderamente ver lo que está ocurriendo.

lunes, 23 de julio de 2018

Capítulo 13 - Verso 27


¡Oh, tú, el principal de los Bharatas!, has de saber que todo lo que veas que existe, tanto lo móvil como lo inmóvil, es únicamente una combinación del campo de las actividades y el conocedor del campo.

Comentario de Srila Prabhupada:

Tanto la naturaleza material como la entidad viviente, que existían antes de la creación del cosmos, se explican en este verso. Todo lo creado no es más que una combinación de la entidad viviente y la naturaleza material. Hay muchas manifestaciones que no se mueven, tales como los árboles, las montañas y las colinas, y hay muchas existencias que se mueven, y todas ellas no son más que combinaciones de la naturaleza material y la naturaleza superior, la entidad viviente. Sin el toque de la naturaleza superior —la entidad viviente—, nada puede crecer. La relación que hay entre la materia y la naturaleza existe eternamente, y esa combinación la efectúa el Señor Supremo; de manera que, Él es el controlador tanto de la naturaleza superior como de la inferior. La naturaleza material es creada por Él, y la naturaleza superior es puesta en el seno de esa naturaleza material, y de ese modo ocurren todas esas actividades y manifestaciones.


domingo, 22 de julio de 2018

Capítulo 13 - Verso 26


Además, existen aquellos que, aunque no están versados en el conocimiento espiritual, comienzan a adorar a la Persona Suprema al oír a otros hablar de Él. Debido a su tendencia a oír a las autoridades, ellos también trascienden la senda del nacimiento y la muerte.

Comentario de Srila Prabhupada:

Este verso es en especial aplicable a la sociedad moderna, porque en la sociedad moderna prácticamente no hay ninguna educación acerca de asuntos espirituales. Puede que algunas personas parezcan ser ateas, agnósticas o filosóficas, pero en realidad no hay ningún conocimiento de filosofía. En cuanto al hombre común, si es una buena alma, hay entonces la posibilidad de que avance por oír. Ese proceso de oír es muy importante. El Señor Caitanya, quien predicó en el mundo moderno acerca del cultivo de conciencia de Krsna, hizo mucho énfasis en el proceso de oír, porque si el hombre común tan sólo oye a las fuentes autoritativas, puede progresar, especialmente, según el Señor Caitanya, si oye la vibración trascendental Hare Krsna, Hare Krsna, Krsna Krsna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare. Se dice, por lo tanto, que todos los hombres deberían beneficiarse de oír a almas iluminadas, y gradualmente llegar a ser capaces de entenderlo todo. Si es así, la adoración del Señor Supremo se llevará a efecto sin lugar a dudas. El Señor Caitanya ha dicho que en esta era nadie necesita cambiar su posición, pero uno debe abandonar el esfuerzo por entender la Verdad Absoluta mediante el razonamiento especulativo. Uno debe aprender a volverse el sirviente de aquellos que tienen conocimiento acerca del Señor Supremo. Si uno es lo suficientemente afortunado como para refugiarse en un devoto puro, oírlo hablar de la autorrealización y seguir sus pasos, poco a poco se irá elevando a la posición de devoto puro. En este verso, en particular, se recomienda mucho el proceso de oír, y eso es muy apropiado. Aunque a menudo el hombre común no es tan capaz como los llamados filósofos, el oír fielmente a una persona autoritativa lo ayudará a uno a trascender esta existencia material e ir de vuelta a Dios, de vuelta al hogar.

sábado, 21 de julio de 2018

Capítulo 13 - Verso 25


Algunos perciben a través de la meditación a la Superalma que se encuentra dentro de ellos, otros a través del cultivo de conocimiento, y aun otros a través del trabajo sin deseos fruitivos.

Comentario de Srila Prabhupada:

El Señor le informa a Arjuna que, en lo que se refiere al hombre y su búsqueda de la autorrealización, las almas condicionadas se pueden dividir en dos grupos. Aquellos que son ateos, agnósticos y escépticos, están más allá del sentido de la comprensión espiritual. Pero hay otros que son fieles en su comprensión de la vida espiritual, y a ellos se los conoce como devotos introspectivos, filósofos y trabajadores que han renunciado a los resultados fruitivos. A aquellos que siempre tratan de establecer la doctrina del monismo, también se los cuenta entre los ateos y agnósticos. En otras palabras, sólo los devotos de la Suprema Personalidad de Dios son verdaderamente aptos para el entendimiento espiritual, porque ellos entienden que, más allá de esta naturaleza material, se encuentran el mundo espiritual y la Suprema Personalidad de Dios, quien se expande como Paramatma, la Superalma que está en todos, la Divinidad omnipresente. Desde luego, también existen aquellos que tratan de entender a la Suprema Verdad Absoluta por medio del cultivo de conocimiento, y a ellos se los puede contar entre los de la clase de los fieles. Los filósofos sankhya descomponen este mundo material en veinticuatro elementos, y colocan al alma individual como el elemento número veinticinco. Cuando ellos sean capaces de entender que la naturaleza del alma espiritual es trascendental a los elementos materiales, también serán capaces de entender que por encima del alma individual se encuentra la Suprema Personalidad de Dios. Él es el vigésimo sexto elemento. Así pues, gradualmente, ellos también llegan al plano del servicio devocional con conciencia de Krsna. Aquellos que trabajan sin resultados fruitivos también tienen una actitud perfecta. A ellos se les da la oportunidad de avanzar hasta el plano del servicio devocional con conciencia de Krsna. Aquí se afirma que hay cierta gente que tiene la conciencia pura y que trata de encontrar a la Superalma por medio de la meditación, y cuando ellos descubren a la Superalma dentro de sí mismos, se sitúan en el plano trascendental. De igual modo, hay otros que también tratan de entender al Alma Suprema mediante el cultivo de conocimiento, y hay otros que cultivan el sistema de hatha-yoga y que tratan de satisfacer a la Suprema Personalidad de Dios por medio de actividades infantiles.

jueves, 19 de julio de 2018

Capítulo 13 - Verso 24


Aquel que entienda esta filosofía relativa a la naturaleza material, la entidad viviente y la interacción de las modalidades de la naturaleza, es seguro que logra la liberación. Él no nacerá aquí de nuevo, sea cual fuere su posición actual.

Comentario de Srila Prabhupada:

El tener una clara comprensión de la naturaleza material, la Superalma, el alma individual y la correlación que hay entre ellas, lo vuelve a uno merecedor de liberarse y volverse hacia la atmósfera espiritual, sin estar forzado a regresar a esta naturaleza material. Ése es el resultado del conocimiento. El propósito del conocimiento es el de entender con claridad que la entidad viviente ha caído en esta existencia material por casualidad. Mediante su esfuerzo personal, realizado en compañía de autoridades, de personas santas y de un maestro espiritual, tiene que entender su posición, y luego volver al estado de conciencia espiritual o conciencia de Krsna mediante la comprensión de El Bhagavad-gita tal como lo explica la Personalidad de Dios. En ese caso es seguro que jamás vendrá de nuevo a esta existencia material; ella será trasladada al mundo espiritual, para una vida eterna y bienaventurada de conocimiento.

miércoles, 18 de julio de 2018

Capítulo 13 - Verso 23


Sin embargo, en este cuerpo hay otro disfrutador, uno trascendental, quien es el Señor, el propietario supremo, quien existe como supervisor y sancionador, y a quien se conoce como la Superalma.

Comentario de Srila Prabhupada:

Aquí se afirma que la Superalma, que se encuentra siempre con el alma individual, es la representación del Señor Supremo. Ella no es una entidad viviente ordinaria. Como los filósofos monistas consideran que el conocedor del cuerpo es uno, creen que no hay diferencia entre la Superalma y el alma individual. Para aclarar esto, el Señor dice que Él es la representación de Paramatma que hay en cada cuerpo. Él es diferente del alma individual; Él es para, trascendental. El alma individual disfruta de las actividades de un determinado campo, pero la Superalma no está presente como disfrutador finito ni como alguien que participa en las actividades corporales, sino como el testigo, el supervisor, el sancionador y el disfrutador supremo. Su nombre es Paramatma, no atma, y Él es trascendental. Está bien claro que el atma y Paramatma son diferentes. La Superalma, el Paramatma, tiene piernas y manos por todas partes, mas no así el alma individual. Y como el Paramatma es el Señor Supremo, está presente internamente para sancionar el deseo de disfrute material que tiene el alma individual. Sin la sanción del Señor Supremo, el alma individual no puede hacer nada. El individuo es bhukta, o el sostenido, y el Señor es bhokta, o el sustentador. Hay infinidad de entidades vivientes, y Él se queda en ellas en calidad de amigo.

Lo cierto es que cada entidad viviente individual es por siempre parte integral del Señor Supremo, y ambos están muy íntimamente relacionados como amigos. Pero la entidad viviente tiene la tendencia a rechazar la sanción del Señor Supremo y actuar de un modo independiente, en un intento por dominar la naturaleza; y como tiene esa tendencia, se la llama energía marginal del Señor Supremo. La entidad viviente puede situarse, o bien en la energía material, o bien en la energía espiritual. Mientras esté condicionada por la energía material, el Señor Supremo, en Su carácter de amigo, la Superalma, se queda con ella tan sólo para hacer que regrese a la energía espiritual. El Señor siempre está ansioso de llevarla de vuelta a la energía espiritual, pero la entidad individual, debido a su diminuta independencia, rechaza continuamente la compañía de la luz espiritual. Este mal uso de la independencia es la causa de su lucha material en el seno de la naturaleza condicionada. Por lo tanto, el Señor siempre la está instruyendo desde dentro y desde fuera. Desde fuera le da instrucciones tales como las que se exponen en El Bhagavad-gita, y desde dentro trata de convencerla de que sus actividades en el campo material no conducen a la verdadera felicidad. "Tan sólo abandónalas y vuelve tu fe hacia Mí. Sólo entonces serás feliz" —dice Él. Así pues, la persona inteligente que pone su fe en el Paramatma o la Suprema Personalidad de Dios, comienza a avanzar hacia una vida eterna y bienaventurada de conocimiento.

martes, 17 de julio de 2018

Capítulo 13 - Verso 22


La entidad viviente que se halla en el seno de la naturaleza material sigue así los caminos de la vida, disfrutando de las tres modalidades de la naturaleza. Ello se debe a su contacto con esa naturaleza material. De ese modo se encuentra con el bien y el mal entre las diversas especies.

Comentario de Srila Prabhupada:

Este verso es muy importante para lograr una comprensión de cómo las entidades vivientes transmigran de un cuerpo a otro. En el Segundo Capítulo se explica que la entidad viviente transmigra de un cuerpo a otro tal como uno se cambia de ropa. Este cambio de ropa se debe a su apego a la existencia material. Mientras ella esté cautivada por esta manifestación falsa, tiene que seguir transmigrando de un cuerpo a otro. Debido a su deseo de enseñorearse de la naturaleza material, ella es puesta en esas circunstancias desagradables. Bajo la influencia del deseo material, la entidad nace a veces como semidiós, otras veces como hombre, otras como bestia, como ave, como gusano, como un ser acuático, como un hombre santo o como un insecto. Así está ocurriendo. Y, en todos los casos, la entidad viviente se cree la ama de sus circunstancias, aunque se encuentra bajo la influencia de la naturaleza material.

Aquí se explica la manera en que ella es puesta en esos diferentes cuerpos. Se debe al contacto con las diferentes modalidades de la naturaleza. Uno tiene que elevarse, pues, por encima de las tres modalidades materiales, y situarse en la posición trascendental. Eso se denomina conciencia de Krsna. A menos que uno se sitúe en el plano de conciencia de Krsna, su conciencia material lo obligará a trasladarse de un cuerpo a otro, porque uno tiene deseos materiales desde un tiempo inmemorial. Pero uno tiene que cambiar ese concepto. Ese cambio únicamente se puede efectuar si se oye a las fuentes autoritativas. El mejor ejemplo se da aquí: Arjuna está oyendo a Krsna exponer la ciencia de Dios. Si la entidad viviente se somete a ese proceso de oír, perderá el deseo de dominar la naturaleza material, deseo que ha acariciado por mucho tiempo, y gradual y proporcionalmente, a medida que reduzca su viejo deseo de dominar, llegará a disfrutar de la felicidad espiritual. En un mantra védico se dice que, a medida que uno se vuelve entendido en compañía de la Suprema Personalidad de Dios, va disfrutando proporcionalmente de su eterna vida bienaventurada.